Instagram

domingo, 3 de enero de 2016

Hola, Juliette

Hola, Juliette, tal vez no recuerdes quién está escribiendo en este momento, lo cual no me molestaría. Y para ser sinceros, no me importaría si lees esto o no. E incluso puedo asegurarte que ya no te importaría saber lo que estoy a punto de decir.


¿Por qué lo hago? Bueno, pues resulta que me encontré con tus cartas, las cartas que escribiste para mí, las que espero haya más de las que tuve la oportunidad de observar. ¿Las recuerdas? La más reciente está fechada al 20 de julio de 2013, y la más antigua sólo unos meses atrás a esa fecha, pero estoy seguro que fue escrita hace ya mucho tiempo. Y volviendo a la sinceridad, es mi favorita, la primera que leí. Han pasado cerca de dos años desde la primera vez que me topé con ellas, y sin embargo en los últimos días, los eventos que acechan mi vida en estos momentos me incitaron a buscarlas una vez más y es por eso que hoy escribo esto.


¿Porqué me gusta? Me gusta porque hablas de mí de una forma en la que no había escuchado que alguien lo hiciera. Pero sobretodo porque por la forma en que lo escribes me transportaste a 5 años y medio atrás, cuando nos conocimos. Al contrario que tú, sí recuerdo la primera vez que te observé, era un día de Julio y nos preparábamos para empezar la preparatoria, y platicando con un desconocido que se volvió uno de mis mejores amigos, te acercaste y nos hiciste la plática. Nunca pensé que llegarías a ser tan importante en ese momento, y creo que nunca te di el valor que hoy creo te merecías en ese instante.


Días después empezábamos a vernos todos los días, y yo te miraba en cada oportunidad que tuviera. Sin saberlo me gustabas cada día más, hacía lo posible por abrazarte y por estar contigo, era demasiado obvio para que no te dieras cuenta, sin embargo iniciaste una relación con un vato que no me caía para nada bien. Ahí mis ganas por estar contigo disminuyeron. Te empecé a ver como amiga, y ahí es cuando tú cambiaste tu parecer, lo demás es historia.


Hoy te escribo porque me siento vacío, han sido años muy difíciles, y he cambiado demasiado desde la última vez que me viste. Fumo más, tomo más, y sonrío menos. Mis uñas siguen descuidadas, aunque hoy me preocupo mucho más por mi apariencia a como lo hacía cinco años atrás. He madurado, y el Diego que conociste posiblemente ya no existe, y si lo hace, se encuentra muy escondido y alejado de Yyeto, lo que soy hoy.


Recuerdo con exactitud los primeros días del siguiente semestre en que nos conocimos, dejamos de hablar a causa de mi temor por decepcionarte, por no ser el morro que estabas buscando en esos momentos. Me encontraba sentado en la cafetería, platicando y bromeando con mis amigos,, cuando te vi cruzando por las puertas de cristal, jamás te ví tan hermosa, te vestiste de una manera diferente a la que me había acostumbrado verte, y sonreías con un brillo especial, recuerdo que no podía dejar de mirarte, y sé que lo notabas, tus ojos, hasta los últimos momentos de nuestro compañerismo escolar, no podían mentirme. Pero caminaste a otra banca, y yo fui muy cobarde para levantarme, buscarte y arreglar todo.


Pensándolo bien siempre he sido así, un cobarde. Siempre he tenido miedo, no sé si a ser feliz o a ser rechazado. Y me he dado cuenta que todo tiene sentido porque el tipo de mujeres con las que últimamente he decidido involucrarme sentimentalmente, es el tipo de mujeres con las que siempre vas a salir perdiendo. Y sin embargo, por alguna estúpida razón me dan ganas de seguir probando suerte, y tal vez así sea hasta que consiga ganar con alguna de ellas.


Me llama la atención cuando hablas de haber descubierto mis pasiones, y me encantaría saber cómo lo hiciste, siempre fui muy reservado con ese aspecto, y muy pocos de tus conocidos llegaron a saber alguna de ellas, aunque también es una lástima mencionar que la mayoría de esas pasiones, hoy no siguen vigentes en mi vida, las he guardado en un pequeño baúl imaginario dentro de mí, esperando a ser abiertas para volver a viejos proyectos y sueños que tenía. Hablando de sueños, concuerdo completamente con tu idea del precio de la imaginación, “¿Sabes cuál es el precio de la imaginación? Vuelas tanto que se convierte en tu realidad ”. Y es cierto, lo he vivido, y hoy sufro por lo mismo. Hace unos años imaginaba que el día de hoy estaría en otro punto de mi vida, y sin embargo me he quedado atascado en varios elementos de ella.


Sí, mi mirada las últimas veces que las cruzamos, se había quebrado, supongo que el paso del tiempo y promesas no cumplidas, sentimientos mal dirigidos, y decisiones pésimamente tomadas te llevan a eso. Y hoy sigue igual, mi papá me lo ha hecho saber, y sigo trabajando en eso.


Hoy miro todo de una manera muy diferente a como lo hacía cinco años atrás, de una manera más analítica, y cuidadosa, he perdido el sentido al riesgo, y prefiero no hacerlo, prefiero algo seguro, en todos los sentidos, y eso obviamente se ha llevado gran parte de momentos y recuerdos que por supuesto hoy no están y nunca lo estarán.


Pero sobretodo, hoy pienso en ti, y sonrío por las cartas, pero mi semblante cambia a uno más serio cuando pienso en la oportunidad que dejé ir en el momento en que te perdí. Hoy sería otra persona. Hubiera evitado errores de los que no he aprendido nada, y habría disfrutado mucho más esa época de mi vida que todo mundo dice siempre voy a recordar. Pienso en todas las cosas estúpidas que me enteré hacías debido a mi falta de presencia, y me arrepiento por eso, lo lamento. Esto no es una petición para poder intentar hacer algo con lo que una vez tuvimos, ni mucho menos, porque siendo francos, no me interesa para nada la mujer que eres hoy, y sé que él que soy tampoco despierta interés en ti, esto es un desahogo por mi parte, ya que mi mente está absorbiendo demasiada información, recuerdos y emociones, y dejando ir muy pocos, y temo porque en algún momento llegue a explotar y termine haciendo algo que seguramente voy a lamentar.


Así que adiós, muchas gracias por las cartas, espero algún día podamos vernos de nuevo y hablar de esto, y de todo, con buenos recuerdos y enseñanzas, hasta luego Juliette, Samantha.


Con cariño.
Harry

Diego.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Algún día.

Un día te despertarás con la sensación de que algo te falta. Un día vas a despertar y tu primer pensamiento será ella. Vas a ver sus ojos, verás en ellos ese brillo que tanto te gustaba. Verás y podrás sentir sus manos, esas manos que te abrazaron durante horas, o incluso días.

No podrás dejar de pensar en ella, oirás su risa a donde vayas. Su voz susurrará en tu oído a cada paso que des. Podrás sentir el roce de sus labios y sentirás como se estremece tu cuerpo al recordar el suyo. Recordarás sus malos hábitos, esos que odiabas, y de pronto los extrañarás Sentirás un vacío en tu pecho cuando escuches su nombre, y sentirás un dolor de pecho cuando sepas lo que ha sido de su vida y enseguida querrás volver a formar parte de ella.

Extrañarás todo de ella; su risa, su voz, sus besos y su cuerpo. Verás sus fotos y morirás por verla otra vez, aunque sólo sea por unos segundos. Pensarás en buscarla y pedirle perdón por todo el daño que causaste, pero no lo harás por miedo a que te rechace. Llorarás e irás a cada bar o cantina pensando en que embriagarse será la mejor forma de olvidar las penas. Te costará conocer mujeres. En todas verás algo que te recuerde a ella y no podrás con eso. Te costará sonreír y cada día tu dolor será más grande.

Algún día despertarás y no dejarás de preguntarte porqué la dejaste ir.

miércoles, 15 de octubre de 2014

Incompleto.

Estás incompleto, te sientes así y lo más probable es que hayas estado así toda tu vida. Pero el efecto de esta bebida embriagante es la que muestra ésta posibilidad. No sabes qué es lo que pasa, pero un extraño ente en el ambiente te dice que algo no está bien, que tu vida no está bien.

Una broma sobre tus amores pasados alteran una parte de tu ser que creías haber calmado, externamente sigues igual de tranquilo y hasta te ríes, pero internamente ya no puedes aguantar más. Así que ingieres más, ¡Sí, ¿por qué no?! Gritas a dezmeros mientras tu vaso se llena aún más y decides tomarlo en una sola porción. Gran error. Los efectos del alcohol y puede ser que del tabaco también, empiezan a tomar forma y no sabes cómo actuar, llevas un tiempo bebiendo en ésta magnitud que siempre está cercano el recuerdo de la última vez que acabaste en el piso en un antro ubicado en un puerto famoso de la República Mexicana.

Todo este alcohol te hace hablar, gritar, bailar y hasta fumar todavía más. También te provoca hacer cosas que nunca deberías hacer, y de todas formas las haces. El golpe más fuerte es el del día siguiente, cuando la garganta te duele, tu cabeza orbita como planeta de la vía láctea, cuando tus ojos pierden todo enfoque, pero el más fuerte es cuando te sientes vacío. Como si toda la diversión de ayer no hubiera servido, sino al contrario, como si hubiera drenado tu ser. Como si estuvieras incompleto.

Y es ahí, recostado en tu cama, viendo el techo y sintiendo un espantoso dolor de cabeza, cuando te das cuenta que estás incompleto porque todo en tu vida esta así. Incompleta como los videojuegos que nunca has terminado. Tan incompleto como esa anaquel de libros que no has completado. Incompleto como el tratamiento al que te sometiste y te condenó a la sobriedad. Incompleto como los cuadernos llenos de hojas vacías que prometiste ibas a llenar de tantas historias como fuera posible. Incompleto como toda esa música descargada que no has terminado de escuchar. Incompleto como esa cajetilla de cigarros que nunca terminaste y lleva escondida debajo de tu cama más de 3 años. Incompleto como esas promesas a tu abuelo que no te has esmerado en cumplir. Incompleto como todas esas relaciones fallidas que siempre terminan por aburrirte y las dejas a la mitad.

Incompleto como esta etapa en tu vida que, esperas y ruegas al Señor, acabe lo más pronto posible para poder seguir delante de una vez por todas.