Instagram

viernes, 13 de junio de 2014

Querida.

Te gusta vivir en esta farsa, ¿no, querida? Te gusta sentirte amada por los que no buscan en ti amor, sino placer. Te encanta ilusionarte y creer que aquél hombre que rompe corazones es el indicado para ti. Crees que puedes cambiarlo, y fracasas. Siempre fracasas. Y luego lloras. Al parecer amas llorar, me atrevería a pensar que amas llorar más de lo que lo amas a él, y te vuelve loca sufrir. ¡Oh querida como sufres!

Llenas tus heridas de alcohol, y esa anestesia, sin quererlo, se vuelve en tu peor enemiga. Entonces le llamas, le dices que lo amas, que no hay nadie igual, que es lo mejor, que es el mejor. ¿En serio, querida? ¿Lo mejor? ¿El mejor? Pero no es todo. No. Te esfuerzas en enamorarlo. ¡Ay querida como te esfuerzas! Pero a él no le importa, y tú lo notas, pero parece no importarte que a él no le importe cuánto te importa. Pero eres necia, Terca. Muy terca, querida, y continuas con tu plan predestinado al fracaso, y te esfuerzas todavía más en tratar de lograrlo.

Y es ahí cuando regresan las lágrimas. Y vuelves al principio, y lo haces de nuevo sin darte cuenta que tu método no funciona, nunca lo ha hecho y nunca lo hará. Pero no te das cuenta. ¡Carajo, querida! ¿Cuándo lo harás? ¿Cómo no te das cuenta? ¿Acaso el alcohol ha nublado en demasía tu vista? En serio no lo entiendo, querida. Yo me doy cuenta de todo. Sé cuando sus palabras dirigidas a tu oído son un verso repetido a mil oídos más. Y tú no te das cuenta. No te quiere como un trofeo, no querida. Él te quiere para su larga lista de nombres. Sólo quiere satisfacer sus necesidades, y ninguna de ellas incluye la de amar. ¡Querida, date cuenta! ¿Cuántas señales requieres? ¡¿Cuántas más?!

Yo estoy cansado, querida. Mi hombro se ha cansado de consolarte mientras recargas en el tu cabeza. Mi mente se ha cansado de proponer soluciones sin ser tomadas en cuenta. Pero, lo más importante, mi corazón está ya cansado de seguir amándote sin que tú lo ames. Y eso, querida, no sé cuánto pueda soportarlo...