Un maestro de español en la secundaría me dijo una vez que los títulos deberían escribirse siempre que ya se haya terminado un cuento, poema, etc., pero Mujeres, letras y pedos mentales me suenan tan bien, y es obvio, pues es lo único que he pensado en escribir en los últimos dos meses y medio. Éste título es lo único en lo que puedo pensar. Son las 2:33 am de un sábado, o domingo, la verdad ya no me acuerdo, y la suficiente cantidad de alcohol que ingerí no me deja dormir. Demonios, como lo extrañaba. Pasé casi 10 meses sin probar una dulce gota de ese bello elixir, y casi 12 sin alcoholizarme como hoy. No me culpes a mi mamá, culpa a la cerveza por saber tan bien.
Recuerdo una de las últimas veces que tomé de más, como hoy, antes de que me impusieran este sobrio tormento. Era agosto, o principios de septiembre, fue una fiesta de los amigos de mis amigos a la que me convencieron de último minuto para asistir. Recuerdo que fumé un poco de cannabis, si no es que casi nada. Pero lo que más recuerdo es la mirada de esa preciosa mujer de estatura baja, piel morena y cara angelical. Amiga de mis amigos, claro. Esa foto que nos tomamos juntos viene a mi mente y la revuelca. Creo que jamás voy a olvidar su sonrisa y el tono agudo pero celestial de su voz. Debí haber intentado algo ese día.
Hablando de mujeres e intentos fallidos, meses después, como por marzo, conocí en otra fiesta de amigos, a una mujer realmente preciosa a primera vista, ojos azules, nariz fina, mucho maquillaje and her body got that ass that a ruler couldn't measure. En pocas palabras, una perfecta ocasión para disfrutar otra noche de ésta dura sobriedad. No pasó nada. Me tardé en hacer mi “movimiento” y perdí la oportunidad. Pocos días después pensé que tal vez en otra ocasión tendría la oportunidad de lograr mi cometido. Lo sigo esperando.
Entonces llevo casi unos 3 meses esperando a que el grandísimo Espíritu Santo me llene de bendiciones y algo se me ocurra para poder escribir. Tal vez necesito un poco de cannabis que active esa inspiración y me ayude a terminar todas las historias que tengo en esta mente tan retorcida. Pero no creo que sea la solución, sin tomar en cuenta el hecho de que no estoy en mi etapa continua de valemadrismo y sería difícil aceptar que me drogué después de prometer que ya no lo haría. Tal vez lo que necesito es volver a escribir de lo único que he sabido escribir los últimos dos años. Tal vez tengo que volver a escribir de ella. Pero sería aún peor pues no tengo nada más que decirle, ya todo lo he dicho, y lo que no he dicho ya lo he olvidado. Carajo, eso sonó a canción de Arjona.
Hablando de Arjona recuerdo aquel día en mi antiguo trabajo de verano cuando a mi jefe se le ocurrió poner canciones de Arjona para poder desestresar nuestro pesado sábado. Sin embargo la música se vio interrumpida por la visita de mi estimado supervisor, que ojalá ya haya chingado a su madre, y eso nos obligó a cortar la inspiración Arjonesca y ponernos a trabajar de una manera más seria. El cabrón me puso a atender clientes cuando era más lógico que les cobrara. Sin embargo es lo único que le voy a agradecer al perro ese. Atendiendo a una pequeña niña de unos 5 años, y mientras atendía su pedido de buscar a un personaje de la Princesa Sofía, volteé y justamente atrás, atenta a lo que sucedía, estaba la mujer más bella que había visto esos dos últimos meses de infierno Godinezco. Una mujer morena, con un vestido blanco, lentes, y una sonrisa que me dejó totalmente estúpido. Pero más estúpido me vi cuando me pidió que le mostrará una muñeca para su hermana y le dije que mi compañero la ayudaría.
¡Ay Diego, eres un imbécil! Será mejor que ya te vayas a dormir.

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