Te despiertas y piensas en todo lo que sucedió ayer, una frase lo resume todo y la dices en voz alta: la cagaste Diego.
No quieres recibir mensajes ni hablar con nadie. Te sientes tan raro, como si hubieras perdido algo, como si algo te estuviera faltando. Carajo - te reclamas - la perdí. Una verdad un tanto fuerte de admitir. Bastante para ser sinceros, pero la idea te da vueltas y vueltas, no abandona tu mente y se presenta en cada escenario que imagines. Te acecha, te acorrala, te asfixia.
Tal vez fue un sueño, uno muy malo. Esperas que sea verdad, que sólo sea un sueño, una pesadilla. Una de esas que durante bastante tiempo te persiguieron cuando eras niño y te obligaban a buscar ayuda en la cama de tus padres. Una pesadilla de esas que te hacían despertar sudando a tempranas horas del día. Una de esas que desaparecieron desde que ella apareció.
Pero no, en realidad pasó, tomaste de más y perdiste el control de tus acciones. No sabias qué hacías, qué decías, ni en qué mundo habitabas. Nunca te dijeron que el alcohol podía pasar de ser tu mejor amigo a tu peor enemigo en cuestión de minutos. Nunca te dijeron que al tomarlo en exceso el daño causado podía ser irreparable, sin olvidar la falta de energías aunado al dolor de cabeza al día siguiente. Nunca te dijeron que podía arruinar lo que tanto tiempo te costó conseguir.
Buscas la manera de corregir el peor error de tu vida, pero es tarde, demasiado tarde. Ya no figuras en sus planes, ella lo ha pensado un buen tiempo y no eres lo que ella quiere y necesita en este momento. Ya no lo eres. Pero te aferras a la idea que has forjado en tu mente desde el día en que la conociste, no quieres renunciar a ese sueño, a esa posible aventura. A esa relación que, según tú, podría ser la solución a todos tus males. La solución a tu vida.
Tal vez es una obsesión absurda por buscar en alguien más lo que no encuentras en ti mismo. Tal vez lo que sientes no es verdad y en verdad no sabes lo que quieres. Tal vez la quieres más de lo que te imaginas y por eso te rehúsas a dejarla ir. Tal vez te has mentido todo este tiempo y no la quieres, tal vez la amas.

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